Y de salud ¿Qué tal andamos?

SALUD

El pasado 30 de septiembre comenzó la campaña de vacunación antigripal en Euskadi. Hablando con mi amigo Sabin comentábamos que la gente tiene la precepción de que aunque se vacune coge la gripe igual, igual. Pero llegamos a la conclusión de que no es así porque aunque la coja la virulencia de la misma es menor y por ello los síntomas personales-físicos son menores pero también los sociales-sanitarios.

Y nos preguntábamos si la gente se vacunaba cada vez más o menos. Así que me fui a intentar darle el dato que seguramente las entidades sanitarias habrían publicado. Así que fui a la última Encuesta Nacional de Salud de España 2011/12 (ENSE 2011/12), realizada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad en colaboración con el Instituto Nacional de Estadística.

En lo que se refiere a las vacunaciones dice: “Después de 10 años de incrementarse paulatinamente la cobertura poblacional de esta vacuna, en 2012 disminuye el número de personas de 65 y más años que se vacuna frente a la gripe. Se detecta que se ha vacunado el 58,3% (59,1% de los hombres y 57,8% de las mujeres), de las personas de 65 y más”.

Respuesta localizada y satisfecha la inquietud. Pero ya que tengo entre manos la ENSE, decido echarle un vistazo más detallado para analizar los datos que nos presenta y ver si creencias, estereotipos y afirmaciones diversas sobre la salud de las personas mayores se corresponde con la realidad que a diario utilizamos en la calle.

Primero hay que aclarar que la ENS es una investigación que realiza cada cinco años que nos permite conocer numerosos aspectos de la salud de los ciudadanos a nivel nacional y autonómico. Ello nos puede ayudar a planificar y evaluar las actuaciones en materia sanitaria. Pero también nos permite conocer los hábitos sanitarios de la población y la tendencia para generaciones sucesivas.

A nivel de ficha técnica destacaremos que se realiza a personas residentes en viviendas familiares principales, con un ámbito geográfico estatal y cuyos trabajos de campo se realizaron entre julio 2011 y junio 2012 a una muestra de 26.502 entrevistas realizadas (20.007 a personas adultas -15 y más años-, y 5.495 a menores -0/14 años-, estas últimas mediante entrevista a sus progenitores/tutores.

Aborda 4 grandes áreas: sociodemográfica, estado de salud, utilización de los servicios sanitarios y determinantes de la salud.

Sociodemográfica.

Con la edad disminuye la percepción de un estado de salud bueno o muy bueno. En el grupo de 85 y más años, solo el 32,1% de los hombres y el 29,0% de las mujeres perciben su estado de salud como positivo.

El nivel socioeconómico también es un determinante para la percepción de la salud ya que nos muestra una clara relación con el estado de salud auto-percibida siendo a mayor nivel socioeconómico mejor la percepción de la salud.

Otro dato significativo es el de las enfermedades reconocidas, cuyos datos nos indican que a mayor grupo de edad mayor porcentaje de población con alguna o varias enfermedades declaradas, y siendo estas las más comunes las relacionadas con la tensión, artritis y artrosis, depresión y dolor de cabeza o migrañas.

Precepcion salud

18 percepcion salud 2

 

18 enferm declaradas

19 enferm cronicas mas 65 años

Por lo que se refiere a los medicamentos, el consumo de los mismos se ve incrementado con el paso de la edad, de manera que este porcentaje llega e un 87´6% de población mayor de 85 años que consume medicamentos. Quizás lo milagroso es que en esta sociedad todavía exista un 12% de la población que no los tomen.

21 consumo medic seg edad

El 53,5% de la población de 65 y más años no tiene ningún tipo de dependencia funcional, ni para el cuidado personal, ni para las tareas 2domésticas, ni de movilidad.

La autonomía es más frecuente en hombres (61,3%) que en mujeres (47,7%).

La dependencia funcional más frecuente en hombres es para las tareas domésticas (30,6%), mientras que en mujeres la más frecuente es para la movilidad (43,7%).

Esta dependencia funcional, se incrementa con la edad siendo dicho incremento muy significativo en el colectivo de más de 75 años.

En general, en lo que se refiere a dependencia funcional del colectivo de más de 65 años, los datos son los siguientes:

4

3

Esta dependencia funcional, ligada a otros factores como pueden ser el tiempo de estancia en determinados lugares, las condiciones arquitectónicas de los mismos, etc… hacen que al analizar la encuesta, los lugares donde se producen los accidentes de las personas del colectivo de más de 65 años, la cosa quede de la siguiente manera:

20 lugar accidentes

Utilización de los servicios sanitarios.

Cambia la tendencia creciente en el uso de los servicios sanitarios. La utilización de los servicios sanitarios se ha estabilizado e incluso ha experimentado un ligero descenso desde 2003.

Solo se incrementa la utilización de hospital de día. esto se debe a que procesos clínicos que hace unos años exigían un ingreso hospitalario, se resuelven actualmente de manera ambulatoria.

En el año 2012 el 82,3% de la población ha consultado al médico, el 28,3% ha utilizado los servicios de urgencias y el 7,9% ha estado hospitalizado.

Casi un 10% de la población no ha acudido nunca al dentista y la mitad (49,8%) no lo ha visitado en el último año.

Como ya indicábamos al principio, en 2012 disminuye el número de personas de 65 y más años que se vacuna frente a la gripe. Se detecta que se ha vacunado el 58,3 de las personas de 65 y más.

Y por lo que se refiere a la utilización de los servicios sanitarios la ENSE arroja los siguientes resultados.

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En refierecia a la modalidad de cobertura sanitaria, en un Estdo de Bienestar como es el nuestro –a pesar de los continuos recortes y copagos-, la cobertura sanitaria es predominantemente pública, si bien se aprecia un pequeño incremento de la prevada en los ultimos años de manera que algo más del 10% de la población simultanea ambas posibilidades.

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Fuera de lo que son servicios sanitarios, es decir, servicios de carácter social o incluso sociosanitario, los datos para el colectivo de población de más de 65 años indica que lo más demandado es el personal de enfermería junto con la realización de tareas domésticas, es decir, la ayuda a domicilio.

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Determinantes de la salud.

¿Cuáles son nuestros hábitos sociales que influyen en nuestra salud? Fumar, ejercicio físico, sedentarismo, alimentación, tabaquismo…

9En España, en general, cada vez se fuma menos. Ahora bien, todavía de media el 24% de la población general fuma siendo ese porcentaje mayor entre la población joven que entre los mayores de 65 años.

El consumo de tabaco disminuye drásticamente en la medida en que se incrementa la edad del colectivo de 65 y más años.

14 tabaco mas 65

Con el consumo de alcohol sucede algo parecido a lo que sucede con el tabaquismo, a menor edad más consumo.

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También es de destacar que las mujeres tienen un menor consumo que los hombres que en la franja de 65 a 75 años consumen alcohol de una forma intensiva una vez al mes el 3.2%.

En cuanto a los datos de actividad física frente a sedentarismo, es muy de destacar que 4 de cada 10 personas se declara sedentaria, con un porcentaje mayor entre las mujeres y sobre todo en el conjunto de población mayor de 85 años que lógicamente y como ya hemos podido ver anteriormente sufre de impedimentos severos o graves para el desempeño de actividades de la vida diaria.

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Los datos de alimentación presentan en principio unos datos bastante equilibrados.

12 alimentos

Así, el sedentarismo y los hábitos alimentarios hacen que los índices de obesidad hacen que más frecuente a mayor edad, excepto en mayores de 74 años.

En este aspecto, también la clase social a la que se pertenezca influye en este parámetro ya que es menor en clases altas (8,9%) frente a clases bajas (23,7%).

13obesidad

Por lo que se refiere a horas de sueño (recordando que los médicos recomiendan dormir una media de 8 horas diarias) los porcentajes no se alejan en exceso de la recomendación.

17 horas sueño

Conclusiones.

  • Tres de cada cuatro personas de la sociedad perciben que su salud es buena o muy buena, pero al llegar a los 85 años, solamente 1 de cada 3 lo considera así.
  • El status social al que se pertenece también influye en la percepción de nuestra salud de forma que a mayor status mejor percepción.
  • Cuanto mayor es la edad mayor es el consumo de medicamentos.
  • Más del 50% de los mayores de 65 años no tienen ninguna dependencia funcional pero superados los 75 años la cosa cambia drásticamente.
  • El hogar es el lugar donde suceden la mitad de las caídas de las personas mayores de 65 años.
  • 8 de cada 10 personas hemos ido al médico en el último año.
  • 3 de cada 10 hemos utilizado las urgencias hospitalarias.
  • 8 de cada 10 hemos sido hospitalizados.
  • El 50% de la población no visitado al dentista en el último año. Y lo que es más grave, el 10% de la población no lo ha hecho nunca.
  • Los servicios sociosanitarios más solicitados son los de enfermería en el hogar y los de ayuda a domicilio llegando en el caso de las personas de más de 85 años a ser un 5% del colectivo quien lo solicita.
  • A pesar de que de media una de cada cuatro personas fuman, a medida que nos hacemos mayores lo hacemos en menor porcentaje. Esto mismo sucede con el consumo de alcohol.
  •  Somos bastante sedentarios llegando a declarar más de 4 de cada 10 personas que no practican ejercicio. Esta cifra se incrementa notablemente a partir de los 75 años.
  • Declaramos tener una alimentación variada pero por la falta de ejercicio y/o el sedentarismo la verdad es que casi el 15% de la población tiene sobrepeso o es obesa. Este porcentaje se reduce también a partir de los 75 años.
  • A pesar de todo, dormimos más o menos las ocho horas que recomiendan los médicos.

Así pues, parece que existen datos de salud que también apuntan a que existe una nueva frontera en las cuestiones de salud, más concretamente en las de dificultades funcionales, que se sitúa no ya en la barrera psicológica de la jubilación, sino que se sitúa entorno o superados los 75 años.

Por ello, conservar y disfrutar de una buena salud pasa indudablemente por tener unos hábitos de vida saludables desde la infancia. Pasa por evitar el tabaco y el alcohol. Pasa por tener unos hábitos de ejercicio físico continuados y equilibrados.

Pero llegado el caso de caer en situaciones de peor salud y más situación de dependencia, también pasa por tener un buen acceso universal al sistema de salud y por disponer de los recursos de apoyo necesarios para poder desarrollar una vida autónoma con las ayudas técnicas y apoyos informales que sean precisas.

Gracias por llegar en su lectura hasta aquí. Si le ha parecido interesante haga el favor de replicarlo en las redes sociales para su difusión.

Puede obtener más información al respecto en los siguientes enlaces:

http://www.msssi.gob.es/estadEstudios/estadisticas/encuestaNacional/encuesta2011.htm

http://www.msssi.gob.es/estadEstudios/estadisticas/encuestaNacional/encuestaNac2011/PresentacionENSE2012.pdf

http://www.msssi.gob.es/estadEstudios/estadisticas/encuestaNacional/encuestaNac2011/NotaTecnica2011-12.pdf

http://envejecimiento.csic.es/documentos/documentos/enred-ens2011-2012.pdf

Acerca de Aitor Urrutia

Doctor en Ciencia Política y de la Administración por la EHU. Analista de políticas sociales.
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